Carlos Peralta: “El periodismo se volvió un estilo de vida”

Carlos Peralta conduce los programas “Marcando Pautas”, por las mañanas, y “En resumen”, por las tardes, desde la 780 AM Radio Primero de Marzo. También es presentador de Noticias en el Noticiero de Unicanal y en el programa “El Péndulo”. Nos reunimos con este renombrado periodista, quien nos cuenta de sus inicios en el periodismo y los momentos más desafiantes de su carrera…

Texto e imagen: Valentina Ciotti

-¿Cuáles son los momentos más memorables de tu infancia y juventud?

Los días que tenía gimnasia en el colegio y teníamos que jugar fútbol o básquetbol y, sobre todo, los días sábados, porque eran los días del torneo y nos reuníamos todos los compañeros y, si nos tocaba estrenar camiseta o equipo nuevo, entonces eran días espectaculares.

-Entonces, se podría decir que el deporte tiene un peso grande en tu vida…

Muchísimo peso, de joven quería ser futbolista y nunca pensé llegar a ser periodista, pero sí futbolista. Lastimosamente, no pudo ser y es una deuda que la vida tiene conmigo.

 –¿Y cómo descubriste finalmente que el periodismo era tu vocación?

Yo sabía mucho de fútbol y de deporte porque me gustaba, amo el deporte y pensaba que podía ser un buen periodista deportivo, al principio, no relator, pero sí… qué sé yo, analista o comentarista de fútbol, escribiendo en los diarios, y bueno, esa fue la idea al principio. Ya trabajando me di cuenta que podía también abarcar otras especialidades del periodismo y las cosas del trabajo me llevaron hacia la rama de política, por ejemplo, y me encantó y me quede ahí.

-Hablaste sobre cómo te terminó gustando más el ámbito político y social del periodismo, ¿podrías explayarte más acerca de qué te llevó a trabajar en esas ramas de la comunicación?

Sí, estando en la facultad empecé a integrar el centro de estudiantes, empecé a involucrarme con los temas sociales y políticos del país. En mi infancia, si bien no se hablaba mucho de política, porque en esa época (de dictadura) hablar de política en una casa, si no eras colorado, era prácticamente un pecado, pero siempre mi padre compraba el diario “El radical” que era de los liberales o “El pueblo” de los febreristas y leía, leía mucho, leía todos los días, apenas él dejaba de leer y yo ya agarraba. Así me fui enterando cosas que normalmente no se publicaban en los diarios más tradicionales, y así me fue gustando. Todo eso ayudó a mostrarme la verdadera realidad del país que teníamos y así me fui orientando hacia el lado político.

-¿Cómo era ser un estudiante de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas en plena época de Dictadura?

Formé parte del centro de estudiantes, fui secretario general del departamento de ciencias de la comunicación, participábamos de las movilizaciones estudiantiles, fuimos los primeros en la Facultad de Filosofía que logramos meter a los dirigentes campesinos a recorrer todas las aulas de la Universidad Católica, una universidad “chuchi” de gente bien acomodada política y económicamente. Pero también había mucho temor, ser dirigente estudiantil era llamar la atención del Gobierno, era figurar en una lista negra, era ser entrevistado por algunos diarios que en ese momento estaban circulando y, obviamente, te convertías automáticamente en enemigo del régimen de Stroessner, si no eras colorado. Y como nosotros éramos centros estudiantiles independientes, obviamente de manera automática nos tomaban como si fuéramos contrarios al Gobierno… y bueno, eso te va endureciendo el alma y la piel. Uno aprendía a ejercitar su libertad, y eso es algo que no te permitía el régimen de Stroessner, entonces, ejercitar tu libertad era estar en permanente desafío con la Policía y correr el riesgo de que entren y te garroteen si te estabas manifestando. De hecho, participé de muchos encontronazos y recibí alguno que otro cachiporrazo por la espalda o recibí las aguas servidas que te derramaban los de la Policía montada sobre todo. Pero bueno… uno se va endureciendo también así.

-¿Tenías algún profesor o profesora que sentís que marcó tus años de estudiante?

 Sí, uno se llama Rubén Cespedes, y el otro se llama Ilde Silvero, y sí me marcaron, porque con Ilde aprendí lo que es la redacción y con Rubén tuve una experiencia muy particular. Hoy en día es un gran amigo, pero recuerdo que, como yo era delegado ante el consejo el consejo de facultad y teníamos dos horas seguidas de clase con Rubén, solamente podía quedarme una hora y para la siguiente ya tenía que participar de la reunión del consejo de facultad, porque no podía faltar, y Rubén sabía eso. Pero como la facultad te obliga a tener al menos 75% de asistencia para rendir y yo tenía solo 60%, él no me iba a habilitar para el examen final. Entonces tuve que conseguir un certificado del Decano de la facultad, este me firmó y le presenté a Rubén. Él me miró y me dijo… “Bueno, te habilitó porque el Decano me autoriza a habilitarte, pero te digo algo, tenés que sacar 5 felicitado si querés que te ponga un 2”, y yo le dije: “¡En serio me decís?” y dijo: “Sí, en serio te digo”… Y me puso un 2, es decir que hice 5 felicitado (risas). Después fue una de las personas que más influyó en mi carrera como periodista, ya siendo jefe de Redacción del diario.

– ¿Y cómo se inició tu carrera en los medios?

 ¿La verdad querés que te cuente?

 –¡Sí, claro! Si querés…

 En esa época tenía un trabajo… estábamos formando una empresa publicitaria con dos compañeras de facultad, estábamos en los inicios y tanteando la posibilidad. Y un día me voy a Abc Color para justamente publicar unos avisos, subo a la Redacción del diario, y me dijeron que estaban tomando personal y compañía. Entonces preguntó quién es el secretario de Redacción, y era Rubén Céspedes “Oh, oh mi profesor!”, dije yo, “justo él!”  Y me voy y hablo con él y le digo “Mirá… si hay posibilidad quisiera saber si hay un lugar y si hay un lugar me gustaría que me tengas en cuenta”,  y me miró y me dijo: “Pero vos eras un irresponsable, conmigo no acudías a clase”. Y yo le decía: “Pero vos sabes que yo era consejero de la facultad, sabes todas las razones” y…

Le recordaste que sacaste un cinco felicitado…

 Y sí, le recordé esa anécdota y se rió y me dijo “Bueno, voy a ver si es que hay, ahora mismo no”. Luego, una semana después volví al diario, por la misma razón o sea sacar un aviso y vuelvo a subir a la Redacción y me llama ya directamente él y me dice “Seguís con ganas de trabajar?” y “Sí” le dije “Sí, no importa si es en sociales, pero quiero trabajar” entonces me dijo “Mirá, hay un muchacho que quiere cambiar de sección, entonces va a faltar uno en política y, si te gusta, aquel grupo que está allá se está reuniendo y bueno, si querés yo les hablo y les digo que comenzás mañana” y le dije “Ahora ya quiero comenzar” y entonces él fue, habló y así me fui, me presentaron, me integré. Tuve dos meses de prueba, trabajando de lunes a lunes, sin descanso hasta que al cumplirse ese periodo de prueba me confirmaron en el diario y así ya comencé a trabajar.

Así que empezaste directamente en la sección de política, ¿Alguna vez pasaste a otras secciones?

 Sí, directamente y no. Siempre trabaje en la sección política, simplemente al principio cubría partidos (políticos) menores, como el Partido Demócrata Cristiano, Febrerista, en síntesis partidos menores. Después otro compañero se mudó, se iba a cambiar al Diario Noticias y él cubría el Partido Colorado, entonces el jefe de Política me preguntó si me animaba y “sí!” le dije, y directamente pase a cubrir el Partido Colorado, que era la cobertura más importante de la sección Política, después de la Presidencia.

¿Y cómo llegaste a la radio y a la TV?

Mi trabajo en ABC rápidamente llamó la atención de colegas que ya estaban asentados, y me empezaban a invitar en los programas de debates y de análisis de políticos. Así fui creciendo de a poco, hasta que tuve la oportunidad, cuando me llaman de la radio y me dicen “Benjamín se va, deja la radio y queríamos saber si vos queres hacer el programa” “Yo?! y quién me recomendó?” y me dicen que fue el propio Benjamín. Y obviamente les dije que sí, pero primero tenía que conseguir permiso en el diario, porque el diario en esa época no permitía que sus periodistas estuvieran trabajando en otro medio. Pero se alinearon las estrellas, hablé con los jefes y me permitieron. Y así obtuve permiso para trabajar en ABC y conducir en Radio Primero de Marzo.

Después, la televisión fue consecuencia de los primeros dos y en el 96, cuando se abre Canal dos, nos invitan a Carlos Martini y a mí, que en esa época estábamos conduciendo juntos “Marcando Pautas”, y nos llevaron a canal 2. Así estuve durante tres años, trabajando en tres medios al mismo tiempo, y prácticamente no tenía día libre, porque no podía hacer coincidir en los tres medios el mismo día libre. Entonces, durante tres años fue un infierno de trabajo, pero no me arrepiento.

-Entre otras historias que nos puedas contar, ¿cuáles fueron los momentos más desafiantes y duros de tu carrera como comunicador?

Creo que en 1992, con un compañero cubríamos juntos el Partido Colorado, porque era muy grande, entonces lo hacíamos en dos partes. Un día me dice que tenía una reunión y me pregunta si le podía cubrir, me voy y estaba el Dr. Argaña con todos los seccionaleros de la capital y del Departamento Central, empieza a hablar y nosotros le empezamos a grabar. Hablaba de que siempre va a existir un 13 de enero (13 de enero fue el día en que el Partido Colorado retomó el poder en 1954) y… era una forma de decir que en ese momento el real Partido Colorado no estaba en el poder, que era gente colorada pero no realmente colorada la que estaba manejando el poder, era un notición ya eso. Él era canciller de la República cuando el presidente era Andrés Rodríguez. Después hizo un discurso y… le dice alguien “Cuidado Dr. acá Carlos Peralta te está grabando todo” y se da la vuelta y me mira “Ah… Carlos Peralta!” y empieza a burlarse de mí y yo le grababa todo, “Ilustranos con tu sabiduría! Peralta, habla Peralta! Decí cómo tenemos que ser los colorados Peralta! Ilustranos…” Y así se burlaba el Dr. Argaña, quien era un hombre muy soberbio, un intelectual de primera, pero muy soberbio. Estuve a un pasito de responderle, me remangué toda la camisa (se ríe), estaba fresquito pero yo ya tenía calor y se reían todos los seccionaleros y yo en el medio… Finalmente me callé y no dije nada, por suerte, porque tal vez si lo hubiese enfrentado, él iba a conseguir lo que quería. Me callé y nos fuimos y publicamos todo lo que Argaña hizo, que fue una vergüenza realmente y el lunes ya le destituyeron del cargo de canciller. Yo llego a la Redacción ese lunes y se levantan los compañeros, me aplaudieron y me hicieron carrera vaqueta. Después otra fue cubrir el Marzo Paraguayo, lo cual fue muy tenso. Lo que pasó en abril del 96 con Lino Oviedo también fue muy tenso…. pero son gajes del oficio.

-¿Creés que existe algún secreto para ser un buen comunicador?

No, no creo que exista un secreto, creo que básicamente es ser auténtico, respetar las normas del periodismo, darse cuenta de que el periodista no es el centro de la noticia sino quien la transmite y cuando lo hace tiene que dejar de lado sus emociones y sentimientos, y tratar de reflejar en lo que comunica la verdad de la manera más imparcial posible.

-¿Creés que el rol y la importancia del periodismo en la sociedad cambió desde que empezaste hasta el día de hoy?

Sí, porque el pueblo, el país va cambiando. Hoy hay mayor conciencia del impacto que tienen los medios de comunicación en la opinión de la gente. Si bien es un país todavía con una alta cuota de analfabetismo funcional, de gente que puede leer y puede escribir, pero no puede entender los conceptos que recibe, y entonces las posiciones rápidamente se polarizan, el fanatismo está siempre presente, y creo que los medios hoy en día tiene mucha más influencia de lo que tenían antes, ya que antes desde el Gobierno te decían hasta cuál era la temperatura que tenía que tener el país y hoy ya no. Hoy estamos con la posibilidad de poder cuestionar y criticar la actuación de los gobernantes sin recibir ningún tipo de persecución. Entonces también el compromiso es mayor, porque nos obliga a ser mucho más objetivos en la manera en cómo comunicamos.

-¿Tenés algún consejo para los futuros periodistas de nuestro país?

Sí, que no tengan miedo de leer. Que lean y lean y que no se cansen de leer, y si pueden leer cuatro o cinco libros al mes, que lo hagan, es la mejor manera de cultivarse.

-Aunque tu carga horaria en lo laboral ocupe casi todo tu día, ¿qué te gusta hacer en tus tiempos libres?

…Distraerme, tratar de desenchufarme de todo lo que sea comunicación, pero es imposible, porque estoy escuchando alguna canción y de repente pasa algo y ya me meto, me paseo y veo algún accidente y ya me quedo, pregunto, consulto, informo, paso los datos  al canal y a la radio, así que… en realidad creo que soy periodista a tiempo completo.

-¡Ya se volvió un estilo de vida!

 Exactamente.

Si pudieras usar tres palabras para describirte como persona ¿Cuáles usarías? No se vale “Periodista”

 A ver… tenaz, honesto y motivado permanentemente.

Aparte del periodismo, ¿Realizás otras actividades? ¿Estás involucrado en otros proyectos u organizaciones?

Sí, con un grupo de colegas y parte de diversas organizaciones de la sociedad civil, elaboramos una Ley que se llama la Ley del FONACIDE, que fue modificada en su origen en el Congreso y formo parte del Consejo del Fondo para la Excelencia, que es el consejo que trata de direccionar de la mejor manera posible los fondos de compensación de Itaipú para que tenga impacto en la educación.

-La educación es una prioridad para vos…

Totalmente, lo es todo.

-Siendo ya un periodista exitoso, con una gran trayectoria y muy respetado, ¿cuáles son tus siguientes metas por alcanzar en lo personal?

Gracias por lo exitoso y respetado (se ríe), no sé si tan respetado seré, pero… en pocas palabras, seguir creciendo, creo que uno nunca conoce cuál es el techo de su vida, y yo sigo todavía tratando de escalar para saber si alguna vez puedo alcanzar un techo.

 

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