Homenaje a Rafa

joven

Por Santiago Caballero

No concibo la enseñanza en las aulas sin una relación amistosa con los estudiantes. Desde el vamos intento una comunicación fluida no solo de los contenidos de la asignatura, sino de las personas implicadas, los alumnos entre sí y de ellos conmigo. Además, en  este intento, porque no siempre las relaciones son fáciles, ha de reinar la alegría, la espontaneidad, la satisfacción de estar juntos, de aprender juntos. Es por eso, probablemente, que me es muy triste cuando recibo una noticia como la de la muerte de Rafael. Cuentan que murió en un  accidente automovilístico con su esposa Mariel. Dos jóvenes vidas truncadas en una ruta en mal estado. Dos más.
Voy a recordar siempre a Rafael como un joven alegre, amistoso, abierto, siempre sonriente. No era de los que atropellan, ni acaparan; más bien callado, pero con aportes serios, profundos, con ganas de aprender. Siempre al día con las tareas. Recuerdo que incluso participó en un sketch y se divirtió en su rol. Llegaba a las clases con un paquete de palitos de su producción que yo acaparaba para, gua´u, preocupación suya ya que quería darles a todos una parte.
Me duele su ausencia,  nomás al inicio de este año. Año nuevo todavía, pero cargado de un dolor más desde las rutas, desde los caminos mal cuidados, sin señalizaciones. Desde este dolor tan grande, Rafa, amigo, extrañaré tu sonrisa y tu sincera amistad.

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