Cuando te premian por robar

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Texto: Miguel Rodas
Foto: Guadalupe Acosta – protesta de secundarios del 18 de setiembre

Al igual que muchos municipios de todo el país, el del distrito guaireño de Eugenio A. Garay no rindió cuentas sobre los fondos recibidos por el Fonacide en el año 2014 y este 2015 el dinero no fue liberado. Para colmo, el intendente colorado Julio César Pereira Berni acaba de ser reelecto.
En la página de la Auditoría General del Poder Ejecutivo (www.agpe.gov.py) se encuentra la lista de los municipios y gobernaciones cuyas cuentas están bloqueadas por el Ministerio de Hacienda y que dejaron de recibir recursos del Fonacide por no haber cumplido con las rendiciones requeridas. Entre ellos se encuentra la municipalidad de Eugenio A. Garay, cuya escuela número 2717 del mismo nombre, está bajo la lupa de esta investigación.
Nos enfocamos en esta precaria escuelita porque fue el detonante. A mediados del año pasado, publicaciones de medios escritos señalaban la entrega de un baño sin terminar en la mencionada institución. Según fuentes oficiales consultadas, desde el 2012 al 2014, último año en que los fondos fueron liberados, la municipalidad colorada de Julio César Pereira Berni recibió más de 1600 millones de guaraníes, las escuelas se caen a pedazos y cada alumno tiene que comer por 7 mil guaraníes, cifra que alcanza para un pancho y un vaso de jugo, «el robo es descomunal, y encima ahora busca la re elección. Este año no se recibió ni se recibirá nada», refería a mediados de año Martín Papi Martínez, concejal disidente.
Martínez fue concejal número uno y trabajó con el actual intendente, pero por diferencias “ideológicas” en la actualidad es su principal detractor. En los primeros contactos con el edil, sus relatos sirvieron para abrir aristas, “se cree impoluto, camina por la ciudad como si nada, y la gente le tiene miedo”, expresaba.
La situación durante este 2015 que se termina fue calamitosa. Los padres ayudaron a mantener la escuelita, con lo poco que tienen. El baño y la escuela 2117 y dos aulas de la misma siguen sin piso. Ante la consulta de cómo hacen los chicos para almorzar hoy en día ya que no reciben ayuda alguna, la respuesta fue letal, impotente, «nada, no hay nada, los padres ayudamos con lo que tenemos y solo eso. A veces, no comen», acotó Martínez recientemente. En el 2013 se estableció que el monto destinado para el almuerzo de cada alumno sea de 13 mil guaraníes pero, como hemos constatado más arriba, los chicos comían por menos de la mitad, y, a veces, la plata solo alcanzaba solo para migajas.
Varias fueron las denuncias que se hicieron, pero la justicia hizo caso omiso, «en el 2011 vino la Contraloría y ahí medio que se calmó la cosa pero nada. Este año vinieron de nuevo pero se llevan algo parece y se van», refiere Martínez. ¿Coimas? “Y vienen con toda la parafernalia y se van sin que nada pase, algo raro pasa”, nos expreso otra fuente consultada. Un contacto de la Contraloría confirmó los sobornos no solo en Eugenio A. Garay sino en muchos otros municipios.
La maquinita de la corrupción sigue funcionando a las mil maravillas.

La confrontación
Con las denuncias realizadas y con documentos públicos sobre la falta de rendición de cuentas, intentamos en varias oportunidades el careo con Pereira Berni. La primera vez un compañero del diario en el cual trabajo se encontraba por el lugar (le pedí que me haga el favor) y fue hasta su encuentro, pero el intendente no lo atendió. El mismo pudo constatar in situ el total abandono no solo de la escuela, sino de del distrito. Luego se vinieron varias llamadas telefónicas. En el primer intento se excusó expresando: “no tener tiempo para contestar”. Insistimos, hasta que la cuarta vez habló, escuetamente. Consultado sobre las irregularidades en el manejo de fondos dijo, “no tengo que contestar nada, está en manos de mis abogados. Ustedes los periodistas no saben nada”. Fue la única declaración, hace un mes aproximadamente. Las elecciones municipales estaban en puerta.
El pasado 15 de noviembre el partido Colorado, con Pereira Berni a la cabeza, se impuso al Liberal por más de 900 votos, “la gente es tavy, una de las promesas electorales era que iba a conseguir un subsidio para la gente de la tercera edad, función que no les compete”, nos expresó César Duarte, un poblador de la zona. Lo del Fonacide jamás importó, el rekutú triunfó.

Contexto
Recuento del 2015.
Medios de prensa revelaron recientemente que de un total de 249 municipios que reciben recursos del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide), así como de royalties, muchos no presentaron sus respectivas rendiciones de cuenta en el segundo cuatrimestre del año ante la Contraloría.
Solamente 199 municipios rindieron cuentas por fondos del Fonacide. Faltan rendiciones de cuentas de 50 municipios, incluido el de Eugenio A. Garay, con más de un año de retraso. El contralor interino, Roy Rodgers, informó a los medios que el pasado el 15 de setiembre se cumplió la fecha límite para que los municipios y gobernaciones presenten sus rendiciones de cuentas sobre la utilización de los recursos del Fonacide.
Propongo un tenso respiro ante tanta densidad. En una reciente entrevista, poco antes de morir, Eduaro Galeano habló sobre la corrupción, “es el desprestigio de la democracia. Ahora se la identifica con la corrupción, con la ineficiencia, con la injusticia, que es lo peor que podría pasarle a la democracia. Al fin y al cabo, democracia significa «poder del pueblo» y hasta qué extremos ha sido humillada esta palabra, que ha terminado por convertirse en antónimo de justicia. Mucha, muchísima gente cada vez más lo siente así, sobre todo entre los jóvenes. La democracia es una cueva de ladrones que no sirve para nada y que no hace más que lastimar a los pobres. ‘Esta es la visión de la democracia que está teniendo una inmensa cantidad de gente, por lo menos en los países latinoamericanos, y ésta es la consecuencia cultural más grave, porque hay una cultura democrática que hace posible que el ejercicio de la democracia sea algo más que un juego de sombras chinas en la pared». Estas palabras pueden explicar no solo el fenómeno del distrito del Guaira, sino de todo el Paraguay. ¿O no?

¿A dónde vamos?

Retomando el hilo conductor, y a manera de conclusión, quisiera finalizar este texto con las preguntas que me quedaron en el tintero sobre la presente investigación. Ante tanta cantidad de dinero destinado a los municipios y gobernaciones, ¿No deberían las escuelas y colegios mostrar un mejor aspecto? ¿Quién castigará a los responsables de mal utilizar o en el peor de los casos despilfarrar los recursos del Fonacide? ¿Debe modificarse la ley del Fonacide y destinar nuevamente al MEC los recursos para el mantenimiento y mejoramientos de las escuelas y colegios? ¿Cómo es posible que ante tantas denuncias el intendente haya podido candidatarse de nuevo y encima ganado? ¿Lo premiaron? ¿Que pasa? ¿Que nos pasa? El futuro no es muy alentador y el nuevo rumbo, solo fue una brisa tácita.

 

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