Los jóvenes del Paraguay están haciendo patria

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Texto: Gabriela Fariña
Foto: Cefuc (El elenco de teatro la Facultad de Filosofía UC pone en escena la obra Hendy kavaju resa frente al Rectorado de la UNA).

La primavera democrática inició el 18 de setiembre cuando los estudiantes secundarios  tomaron las calles en la histórica Marcha Nacional de Colegios Públicos y Privados para reclamar por una educación pública gratuita y de calidad. Exactamente una semana después, alumnos de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) lograron la destitución de Froilán Peralta del cargo de rector en medio de escándalos de corrupción. Los jóvenes están generando cambios.
¿Qué tuvo que pasar para que se levanten los jóvenes del Paraguay? El papa Francisco, durante el encuentro  en la costanera de Asunción recomendó a los jóvenes: “sigan haciendo lío, pero también  ayuden a ordenar el lío que hacen”. Dos meses después, la historia del Paraguay se escribe con nuevos protagonistas. Las expresiones del líder de la Iglesia Católica se hicieron familiares en los jóvenes.
“Juéguense por cosas que valgan la pena y si necesitan quemarse por eso, quémense”, fue una de las frases del papa Francisco que sirvió de inspiración para que alumnos del Colegio Cristo Rey organicen una marcha nacional para exigir una educación pública gratuita y de calidad, según reveló Lucas Zárate,  alumno del colegio jesuita, durante un conversatorio  organizado por el Movimiento Estudiantil Crear.
Surgen nuevos planteamientos, ante una nueva generación que dice que no acepta flores ni discursos o promesas, pero sí una educación pública de calidad, sin que las clases  se tengan que dar bajo árboles o niños que no puedan estudiar correctamente por pasar hambre. Como dice una música  “con hambre no se puede pensar”.

Empoderamiento estudiantil
El 18 de setiembre las clases pasaron a las calles como bien lo dijo uno de los impulsores de la manifestación nacional: alrededor de 10.000 estudiantes de colegios públicos y privados, en compañía de padres de familia, docentes, religiosos y universitarios marcharon pacíficamente  por una educación mejor. Los estudiantes secundarios dieron clase de civismo a todo un país, lograron abrir el diálogo con el Gobierno.
Al son de la canción Patria querida somos tu esperanza, entonada con fervor por los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción,  el 25 de setiembre se produce otro hecho histórico en Paraguay. Esta vez es protagonizado por alumnos de las distintas facultades que integran dicha institución educativa.  Tras la fuerte presión ejercida por los universitarios lograron que renuncie Froilán Peralta al cargo de rector y  sea entregado  a la justicia para que afronte el proceso por corrupción.
Como efecto dominó, se constataron otros hechos de corrupción en las distintas unidades académicas de la UNA. Este logro estudiantil  es “el resultado de un proceso que hace tiempo vienen sosteniendo los universitarios para generar cambios no sólo en la Universidad sino en todo el país”, exclamó Camila Mas, estudiante de Sociología  y representante del Centro de Estudiantes de la Universidad Católica.

Remar hacia la misma dirección
En Paraguay son comunes “las malas prácticas” propias de la política partidaria, en todas sus formas: corrupción, prebendarismo, nepotismo, etc., que como con la caja de Pandora,  cuando se destapa empieza a salir a la luz pública los casos de irregularidades, estafas y las denuncias en la Universidad Nacional de Asunción.
Conforme a la investigadora social Myriam Yore, cuando la corrupción  está muy extendida en todas las esferas del Estado, cuando su cuadro  administrativo  en general  ha perdido la noción de la ética en el ejercicio de la función pública, porque el  interés privado de los funcionarios se sobrepone  al  interés colectivo de los ciudadanos, es común  el florecimiento de conductas delictivas  y hechos de corrupción que se producen por el abuso del poder  y el manejo arbitrario y discrecional de los recursos y bienes  públicos.
“Es una situación que nos afecta a todos y a todas, no podemos estar ajenos a que en la Universidad Nacional se estén dando tantos casos de corrupción y se mercantilice la educación al punto de priorizar el negocio sobre la misma formación. La universidad está para trasformar no para lucrar, es eso lo que motiva  a estudiantes de otras universidades  y a la ciudadanía a sumarse a esta causa”, aseveró Camila Mas, estudiante de Sociología.
La indignación popular –especialmente generada por el escándalo en la Universidad Nacional de Asunción – es el reflejo de una generación que ha dejado de tolerar la corrupción. Alumnos de distintas universidades del país, y  la ciudadanía en general, hicieron causa común para exigir  no sólo la renuncia de funcionarios implicados  en casos de corrupción, sino que piden que se realice el debido proceso judicial.
La educación es una materia pendiente del Gobierno del presidente Horacio Cartes, la educación navega “sin rumbo”. La labor educativa  requiere de representantes responsables con grandes retos en la práctica, la dirección y supervisión de la gestión educativa fundamentados en valores éticos y para la democracia.
Se vuelve imperiosa la necesidad de una política basada en la consolidación de un sistema de aseguramiento de la calidad orientado a que los ciudadanos tengan más y mejores oportunidades educativas.
Estos debates se producen mientras hay crecientes voces de ciudadanos que  abogan por el fin de la corrupción en todas las instituciones públicas. La Patria es un proyecto común, defenderla es “remar hacia la misma dirección”.

Los jóvenes entusiastas están dando lecciones.
La historia dice: Los jóvenes son el presente de la  patria.

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