Las innovaciones tecnológicas desafían el futuro de la educación

Texto: Prof. Dr. Ilde Silvero

Foto: Fotolia

El atractivo mundo de las innovaciones tecnológicas despierta el entusiasmo de las generaciones contemporáneas. En ninguna era anterior, los jóvenes tuvieron tanto acceso a centenares y ampliamente diversificadas fuentes de información. El cada vez más popular mundo de las redes sociales en Internet no ha sido analizado aún por los responsables de los procesos educativos en los diversos niveles, incluyendo la formación terciaria.

Los avances de la tecnología a través de Internet, con sus múltiples programas, aplicaciones, páginas web y redes sociales, hacen la vida más placentera a millones de personas en el mundo. Claro que nada es gratis en este globalizado mundo.

Lo que la mayoría de la gente no sabe es que esa montaña de datos informáticos constituye una poderosa herramienta para influir e inducir a la toma de decisiones de los usuarios sin que estos se den cuenta.

Acorde a su definición, Big Data (datos masivos) es el proceso de recolección de grandes cantidades de datos y su inmediato análisis para encontrar información oculta, patrones recurrentes, nuevas correlaciones, tendencias de palabras más utilizadas en las redes, etc.

Este novedoso súper procesador incorpora todos los conceptos de gestión y de análisis de los datos y proporciona de manera inmediata una opción de acciones a adoptar. Se trata de un nuevo estilo de gestión que permite utilizar todos los datos disponibles a través de un sistema integrado.

Big Data puede reunir y consultar datos estructurados tradicionales provenientes del histórico de transacciones de los sistemas de aplicaciones empresariales principales, datos estructurados estáticos y también aquellos que se han capturado pero no utilizado aún.

Asimismo, el programa registra datos de interacciones de las redes sociales, como LinkedIn, Twitter, Facebook, Instagram, Whatsapp y contenidos web como clics, “me gusta”, correos electrónicos, blogs de actividad web, vídeo, imágenes, etc. Además, también procesa observaciones de datos generados a partir de sensores como GPS, RFID, celulares, etc.

Entonces, cuando estás frente a la computadora o usando tu smartphone, no estás solo: un súper procesador a escala mundial está tomando nota de qué te gusta, a qué página entrás, qué aplicación usás, qué tipo de película preferís, qué comprás o vendés, qué transacción económica realizás, cuál es tu inclinación política, etc.

Las grandes compañías como Google y YouTube utilizan Big Data para ofrecerte lo que vos estás esperando: siempre más de lo mismo que te gusta. Como el sistema tiene todos tus datos personales, tus movimientos económicos, tus gustos individuales, el tipo de material periodístico o de entretenimiento que habitualmente usás, entonces, de los millones de datos que posee, te ofrece en pantalla solamente aquello que, potencialmente, te resultará atractivo.

Lo anterior no significa que el sistema esté de acuerdo contigo sino que no desea que te alejes de la pantalla; el súper procesador te ofrece materiales para confirmar tus preferencias y alimentar tus prejuicios.

En general, Internet nunca te ofrecerá información que contradiga frontalmente tus preferencias. Crea y fortalece un mundo a tu medida y, de paso, si posible fuere, un sitio acorde a los principios e intereses fundamentales del neoliberalismo globalizador que impulsan las naciones más desarrolladas de Occidente.

Como las personas, en especial los jóvenes, pasan actualmente mucho tiempo en las redes sociales, la visión que tienen de la realidad circundante y del mundo está sesgada por la información masiva que reciben de fuentes diversas pero uniformemente teñidas de un mismo color.

En tiempos no muy remotos, por ejemplo, era popular el eslogan “Dios, patria y familia” como pilares fundamentales de la sociedad deseada. Hoy esas banderas están desapareciendo. Los usuarios alimentados por Big Data tienen una noción muy vaga de Dios, no se identifican con ninguna patria específica y no están interesados ni apurados para formar una familia como las de épocas anteriores.

Las personas que navegan ya en la tercera edad no deberían preocuparse mucho por estos cambios de la era pos digital pues, dentro de un par de décadas, cuando ese nuevo mundo ya sea una realidad generalizada, los hoy abuelos ya no estarán en estos lares terrenales.

Quienes sí deben interesarse por el tema son los educadores del presente y del mañana, pues los libros con los cuales se enseñaban las carreras humanísticas y técnicas, van siendo sustituidos por textos virtuales que, en forma cada vez más generalizada, ya no pertenecen a autores de reconocida capacidad y experiencia sino a redactores y compiladores de alguna parte del planeta que dan forma y estructura a los miles de millones de informaciones que provee Big Data. Sin darnos cuenta, estamos avanzando hacia un mundo desconocido en donde gran parte de la educación de los seres humanos estará en manos de súper programas informáticos de los cuales nadie se hace responsable.

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