“Siempre viví de la música, y me siento muy orgulloso”

EMILIO GARCÍA, CANTANTE Y COMPOSITOR

Texto: Lucía García
Foto: Gentileza

“La música es una profesión como cualquier otra; hay que dedicarse a tiempo completo, estudiarla y ser profesionales”, afirmó Emilio García. El arte es un desafío y en la actualidad las oportunidades para desarrollar talento aumentaron, dejando en alto al Paraguay e impulsando nuestra cultura.

Emilio García es cantante y compositor musical. Comenzó su carrera artística profesional a los 17 años con el grupo del colegio, denominado Los Gypsy’s. A los 18 años, en 1974, ya pasó a integrar el grupo más importante del país: Los Hobbies. A partir de ahí comenzaría una etapa que revolucionó el ambiente artístico de las grandes fiestas y conciertos en el Paraguay.

-A los 17 años creaste tu primer grupo musical. ¿Qué te inspiró a insertarte en el mundo artístico?
La música estuvo siempre presente en mí. Desde niño canté en todos los eventos y celebraciones de la escuela y el colegio. Como todo joven, esto siguió interesándome hasta que decidí crear mi primer grupo musical, como me dijiste, con el grupo del Colegio Nacional de la Capital, denominado Los Gypsy’s, al cual pertenecí un año, con el sueño de todo pibe: triunfar con la música.

-A los 18 años pasaste a integrar el grupo más importante del país en aquel entonces, Los Hobbies. ¿Conllevó esta decisión algún sacrificio en tu vida personal?
Había ingresado a la Facultad de Economía, luego pasé a la Universidad Católica, donde estudié contabilidad. A su vez, ya estaba integrando el grupo musical de Los Hobbies. En ese momento, tuve que decidir entre la universidad y la música, por el compromiso que significaba pertenecer a dicha banda. Y bueno, como podrán notar, hace 43 años elegí lo que siempre me apasionó, y me dediqué de lleno a la música.
Iniciaste tu vida musical cuando el Paraguay pasaba por uno de sus peores momentos históricos, la dictadura de Stroessner. ¿Fue un desafío llegar al éxito en un país sin democracia?

Fue una época difícil, en todos los sentidos. Nosotros hacíamos temas para bailar, sin estar tan comprometidos con el tema de la dictadura. Fueron desapareciendo grupos que cantaban en protesta directa al stronismo, como Grupo Cancionero. Ellos sí tuvieron muchas más dificultades que nosotros en ese sentido, para ser honestos. Nosotros éramos músicos que estábamos de moda y cantábamos para que la gente se divierta. Todo dio un giro cuando compuse el tema “Mi Paraguay”, que habla del soñar con un nuevo despertar. A partir de allí, en todas las fiestas, antes de cantar ese tema, decía algo referente a la libertad. Tuve problemas con mis compañeros por relacionar nuestra música con política, pero siempre fui muy revolucionario y quise decir lo que sentía con esa canción. Varias personas me alertaron, me decían que me cuide, que podía ir preso, pero nunca callé. Esos eras mis segundos en los cuales podía expresar lo que de verdad sentía. Fue difícil, pero lo superamos sin ocultar verdades.

¿Creés que las consecuencias de la dictadura afectaron al arte?
Una dictadura nunca puede dejar algo bueno, todo se detiene, todo se atrasa; la cultura, el arte, el desarrollo, la inteligencia, la educación, la salud. Nos convertimos en un país mediocre e ignorante, en muchos casos. Hasta hoy seguimos padeciendo ese castigo; consecuencia de haber vivido en dictadura.
Hoy día, la situación del país es muy distinta a cuando iniciaste en el mundo de la música. ¿Considerás que hay más oportunidades y un futuro provechoso para tantos jóvenes que están insertándose en el camino artístico?
Desde que cayó la dictadura, muchas cosas cambiaron. El sistema de Stroessner dentro de la política sigue campante, la corrupción sigue allí. Sin embargo, hoy en día, podemos salir, hablar, decir, escribir lo que sentimos y queremos. Los jóvenes tienen más oportunidades con el mundo globalizado; la tecnología, el gran monstruo de internet y demás. Los chicos tienen mil opciones para desarrollar su talento y hay muchos grupos nuevos que realmente están haciendo un trabajo maravilloso y que están dejando en alto a la música del Paraguay, en todos los estilos, no solo lo comercial, sino también lo folklórico, y así están impulsando nuestra cultura. Esto seguirá creciendo.
Siempre existieron prejuicios hacia el músico por la decisión de elegir el camino al arte. ¿Lo tomaste como un desafío?
Eso siempre existió; el conceptuarlo al artista, y principalmente al músico, como una persona que siempre va por mal camino, distinto al de la mayoría, en contra de lo establecido, bohemios y demás. Es totalmente lo contrario. Somos personas muy sensibles ante las realidades del país, tenemos un alma muy abierta y humana. Por supuesto que no fue fácil tomar la decisión. Tuve apoyo de mis padres, ya que siempre fueron amantes de la música y nunca consideraron que dedicarse a ella sea algo erróneo. Ese concepto arcaico hoy evolucionó, es por eso que a diario vemos a jóvenes que buscan ser cantantes, que es una profesión como cualquier otra. Hay que dedicarse a tiempo completo, estudiarla y ser profesionales.

-Al decir Emilio García, te relacionamos directamente con las canciones “Mi Paraguay” y “San Bernardino”. ¿Qué sentís al saber que dos composiciones te identifican tanto, logrando perdurar hasta hoy día en la memoria de la gente?
Esos dos temas son unos clásicos, como himnos en nuestro país. Es muy reconfortante saber que dos canciones como ellas relacionen tanto a la gente y sientan esa emoción y ese sentido de pertenencia al escucharlas. Realmente los temas son de la gente; nosotros los componemos, pero las personas son las encargadas de que sean un éxito o no. En este caso, generaron muchas sensaciones fuertes. Principalmente con “Mi Paraguay”, la gente que está viviendo en el exterior se sensibiliza mucho, como la de aquí también, y la cantan en todos lados, en las escuelas, los colegios, en misas etc. Es realmente gratificante y perdurará en el tiempo, recordándonos siempre por dichos éxitos.

-La pregunta que nos intriga a todos: ¿Se puede vivir del arte?
Se puede vivir de cualquier cosa que uno decida hacer y lo haga con pasión. Ser cantante no es fácil, y hay tomar a la profesión con el compromiso que merece. Componer una canción y que le guste a la gente es lo más complicado y lo más lindo que le puede pasar a un artista.
Siempre viví de la música, y me siento muy orgullo de ello. Pude ayudar a mis padres y a mis hermanos en momentos difíciles. Como cualquier oficio en la vida, tiene sus altibajos, pero remando siempre se sale delante. Lo primordial es poner corazón y empeño en todo lo que realizás y, si lo haces con esa intención, siempre tendrás buenos resultados. En todo momento hay que reinventarse para perdurar. El desafío es el de todos los días: mentalizarse con los proyectos que te proponés y lograrlos.

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